Olafur Eliasson
(Dinamarca)
TV-Lamp, 2006.
Instalación
TV lamp (Lámpara de televisión, 2006) se puede considerar parte de un continuo de obras creadas por un grupo de artistas que le dan la vuelta a la idea del arte multimedia. En lugar de utilizar la tecnología multimedia para crear nuevos tipos de imágenes con las que enfatizar la actividad de mirar a las imágenes, crean situaciones en las que nos hacemos conscientes de la forma en que no sólo vemos con imágenes, sino que vivimos inmersos en esferas de imágenes y entornos multimedia. Este fue, de hecho, uno de los aspectos clave que se investigaban en los primeros tiempos del videoarte (o del arte televisivo, como se conocía entonces): los artistas se dieron cuenta de que, al explorar la tecnología y las imágenes de televisión, se contaba con un medio único y muy tangible de acceder a la dimensión temporal y luminosa de las imágenes, con todas las ramificaciones que esto supone para entender el modo en que el entorno multimedia da forma a nuestra vida, un entorno dominado por maquinarias cuya creación y manipulación del tiempo se asemeja a los procesos de la memoria humana. Cuando el videoarte pasó a convertirse en un medio más documental y biográfico, centrado en contenido narrativo, esas ideas se olvidaron en gran medida. Sin embargo, en los últimos años parecen haber resurgido de la mano de numerosos artistas que trabajan con lámparas y que parecen utilizar los objetos convertidos en lámparas y las situaciones centradas en ellas como punto de partida para explorar literalmente las imágenes como espacios vivos: al subrayar la naturaleza atmosférica y por tanto también colectiva y envolvente de nuestros entornos «televisivos» y «en tiempo real», la atención centrada en la dimensión temporal y luminosa de las imágenes se abre a la crítica de la función de la percepción en nuestra economía postindustrial. Creo que este cambio del foco de atención relativo al impacto de las imágenes va a tener profundas consecuencias y que la obra TV-lamp de Olafur se puede considerar sin duda una especie de figura paradigmática de ese cambio. Ina Blom Este texto, extracto de un debate que tuvo lugar en el Studio Olafur Eliasson durante el simposio Life in Space 3 (Vida en el espacio 3), se ha publicado con anterioridad en Life in Space 3, 09.05.2008, Zumtobel AG, Dornbirn, 2008.
Olafur Eliasson:
Eliasson nació en Dinamarca en 1967, hijo de una pareja islandesa que residía en Copenhague. Con el tiempo, sus padres se separaron y su padre, artista, volvió a casa, por lo que Olafur recibía su educación en Dinamarca y pasaba las vacaciones en Islandia. Tras la escuela de arte se trasladó a Alemania, primero a Colonia en 1993 y un año después a Berlín, donde todavía vive, lo que nos indica que lleva siendo artista profesional unos diez años solamente. «Creo que no he tenido una carrera demasiado escarpada », afirma. «Ha sido constante, continua. Hay algunos artistas que, un año no oyes hablar de ellos y, al siguiente, están por todos sitios. Ese no ha sido mi caso. No he hecho ningún proyecto con el que todo el mundo haya dicho “guau”. He ido de un proyecto al siguiente, y así es como sigue siendo todavía». En realidad esa no es toda la verdad, porque, si bien puede que sea cierto que su carrera no se ha basado en causar sensación, el impacto de Eliasson en el mundo del arte ha sido notable. Durante al menos siete años ha estado constantemente solicitado, desde Dubrovnik hasta Malmö y desde Tokio a Sao Paulo. En 1998 escalonó la sorprendente cifra de 62 exposiciones y su agenda en la actualidad es tan intensa que necesita a ocho trabajadores en su estudio para poder seguir el ritmo.