La práctica artística de Lara Almárcegui se centra en la exploración del vínculo entre la arquitectura y el urbanismo.
Sus proyectos son estudios espaciales que suelen conllevar periodos extensos de investigación y el seguimiento de espacios
desiertos u olvidados que existen en estados suspendidos de decadencia o ruina adyacentes a lugares habitados.
La duración de la ocupación o reformación del espacio a menudo es mucho menor al tiempo real invertido.
Además de seguir estas áreas abandonadas, Almárcegui ha organizado varios proyectos de rehabilitación en las que los
espacios se abren al público para reavivar el debate sobre la propiedad y la posesión pública y privada. Esta “reapertura”
del terreno al público es un aspecto importante de su labor, una combinación de sus propias iniciativas en el proceso civil y
el éxito de los proyectos que depende de la participación y sensibilización del público al potencial de estos espacios sin dueño
ni propósito.
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