A primera vista, las películas y fotografías de Olivo Barbieri parecen maquetas de ciudades del mundo, decorados en miniatura que evocan juguetes de niños en un desván. Breves estampas se van sucediendo cuando, por un instante, un automóvil se convierte en el centro de atención, y pasa ante nosotros a medida que las figuras, adormiladas, caminan por una acera borrosa. Pero una vez que queda de manifiesto que los estudios ralentizados de la metrópolis consisten en secuencias reales (normalmente de 35 mm. o vídeo de alta definición), las expectativas cambian junto con su dimensión. Rodadas en su mayoría desde helicópteros y empleando una lente de inclinación y desplazamiento que permite difuminar la imagen de forma selectiva, la serie de películas site_specific (que incluyen site_specific Roma 04, site_specific Las Vegas 05, y site_specific Shanghai 06, 2004, 2005, y 2006, respectivamente) provocan una especie de reconocimiento distorsionado; el espectador ve formas que conoce: el Coliseo de Roma y el McDonalds se identifican al instante, pero el paisaje transfigurado que presenta Barbieri revela cualidades nuevas e inquietantes en lugares durante mucho tiempo considerados familiares. Además, como la película se ha rodado a una gran velocidad, la acción se va ralentizando hasta casi detenerse, enfatizando aún más el carácter irreal, similar a una maqueta, de sus películas.
A pesar de que las obras muy iluminadas de Barbieri poseen un carácter paradisíaco, casi infantil, también tienen algo de siniestro. Quizás es la sensación de ser testigo de algo que se arrastra al límite de la percepción: la terrible belleza de los aparcamientos derruidos de Roma y la paleta de colores golosina de los edificios de Las Vegas ya en deteriorados nos recuerdan que, a veces, sin darnos cuenta, restringimos de forma selectiva nuestra percepción de los alrededores inmediatos. Este reconocimiento, combinado con un sentido omnipresente de vigilancia post- 11 S, convierte las películas de Barbieri en algo más que meros estudios de la ciudad. Sus escenas cuidadosamente seleccionadas de centros y periferias (reducidas a un mínimo sonido o silencio manipulado) proponen un estudio de lo Desacogedor, un reconocimiento de los modos en los que, los lugares que creemos reconocer, todavía poseen un potencial de otredad, novedad y extrañeza.
En consecuencia, el último proyecto de Olivo Barbieri, SEVILLA((?) 06, es un estudio de la ciudad y distintos espacios adyacentes a Sevilla incluyendo Málaga, etc. Parecen familiares a la vez familiares y totalmente nuevos. De manera significativa, Barbieri ha filmado largos tramos de la costa andaluza y del Estrecho de Gibraltar, aludiendo además a la frágil proximidad entre el sur de Europa y el norte de África. (JT)
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