La combinación de escultura, instalación, fotografía y collage que hace Jacobo Castellano refleja una exploración personal de las estructuras domésticas (casas y corrales) y lo que sucede de puertas para adentro. Las fotografías de Castellano de corrales rudimentarias en el desierto del Sahara (serie Corrales, 2004), que recuerdan a estudios tipológicos de edificios y formas recurrentes, se centran en las cualidades formales de las estructuras sin impedir que estos detalles sugieran el contexto social en la que se encuentran los corrales. Oculto por objetos encontrados (viejos contenedores de cartón, ropa vieja, pieles de cabra, carteles y señales reciclados), el contenido de estas estructuras no se ve, mientras se perciben pequeñas casas y innumerables corrales esparcidos por el horizonte lejano.
En su nueva escultura titulada Desastre (2006), Castellano vuelve al hogar, recordando al espectador sus obras anteriores, como la serie Casa (2005). En todas estas obras, los objetos acogedores de una casa – piezas de papel pintado, fotos de familia y mantas – se yuxtaponen a materiales de construcción crudas como puertas, segmentos de paredes o marcos de ventanas. Expuestas en andamios y pendiendo de cuerdas, tiras de cuero y ganchos, estas formas nos revelan rupturas en el estado de habitar – un revoltijo de muebles caprichosamente colocados y platos tirados por las encimeras sugieren que aquellos que vivían aquí salieron con prisas y quizás no voluntariamente. Esta sensación desconcertante es ligada aún más estrechamente a sus Corrales mediante el uso del cuero y ganchos de aspecto amenazador y alarmante. En su caos cuidadosamente construida, Castellano efectivamente comunica un intento de establecer el orden frente al desastre inminente. (¿Los platos están fregados? ¿Las mantas están puestas sobre las camas?) Aunque las fotos familiares del artista transmiten sentimientos de intimidad y de bienestar, su composición e instalación precaria deja al observador con una impresión de tempestad y malestar. Y, por supuesto, estas metáforas de una casa que se desploma en medio de una tormenta pueden conllevar una sensación de desastre que se extiende más allá de la estructura física en sí. (JT)
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