Pepe Espaliú era un artista que evolucionó dentro de una extraordinaria
coherencia a lo largo de su corta pero intensa trayectoria profesional.
Comenzó pintando, empleando ceras y acrílicos, apostando por un compromiso
especialmente singularizado en la representación del rostro como eje vertebrador,
pero analizándolo desde una perspectiva incompleta, distinta, irreverente,
quebradiza, siempre envuelto en una sensación de peligro y amenaza, según Joan Lluis Montané.
Su lenguaje es complejo, empleando simbolismos, estructurando la obra en base a concomitancias
evolutivas pero llenas de recovecos y diversidad de pliegues en los que representa su universo
de percepciones. Antes de morir como consecuencia del sida, el artista cordobés reinventó el
término “carrying” (transportar, sobrellevar) como una acción de escultura y performance,
teatral, mundana y trascendental.
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