La obra de Simryn Gill está impregnada de sus viajes a Singapur, donde nació, y a Malasia, donde pasó su infancia. Recorriendo las rutas comerciales del antiguo Imperio Británico, Gill crea itinerarios complejos que ponen al descubierto los caminos entrelazados del pasado colonial y del presente global. A medida que se desplaza por el espacio y el tiempo, caracterizado por la memoria personal y la Historia general, en soportes que van desde el cine hasta la fotografía pasando por instalaciones específicas para un espacio y objetos, empleando libros y la palabra escrita, la obra de Gill insinúa la ingente tarea de catalogar localizaciones geográficas y hechos históricos que a menudo han quedado reducidos a ruinas. Standing Still (2000-2003) se apoya sobre Dalam (2001) y Vessel (2004); la primera es una serie de 258 fotografías de interiores contemporáneos de Malasia, la segunda es una película de 30 mm con una duración de 60 segundos acerca de un barco de pesca surcando el horizonte. Precediendo a Standing Still, entre la quietud y el movimiento, la plenitud y el vacío, relacionadas con el paso del tiempo y la futilidad de las posesiones humanas, una contraponiendo salas repletas de gente a la ausencia de personas, la otra la inmensidad del mar a la fragilidad de un barco. Standing Still, una serie de fotografías c-print resultado de un viaje de tres años por la península de Malasia, ofrece el contrapunto a reportajes fotográficos recientes sobre maravillas arquitectónicas como las torres Petronas de Kuala Lumpur, un símbolo del auge de la nueva economía de mercado asiática. Gill se alejó del centro de la ciudad y sus promesas capitalistas de éxito económico para centrarse en la periferia y el campo, captó con su cámara las reliquias arquitectónicas del pasado colonial, los esqueletos de villas derruidas a medio construir y los centros comerciales, poniendo así al descubierto el círculo vicioso del exagerado desarrollo económico en el que está atrapado el país.
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