El artista Kojo Griffin, afincado en Atlanta, crea pinturas y obras sobre papel que presentan una imaginería icónica y actual integrada en narrativas sueltas surreales. Sus primera serie de obras muestra animales antropomorfos y juguetes de niños participando en actividades típicas de “adultos”, otorgándoles a sus pinturas un aire profundamente psicológico. La exposición del artista en 2005 “Radical Evolution” en el ArtSpace de Atlanta, introdujo un nuevo estilo de trabajo y un nuevo conjunto de iconografía. A pesar de seguir intensamente ligado al potencial simbólico de la imaginería, Griffin ha ampliado su vocabulario visual más allá de la infancia; incluye alusiones a la arquitectura, la fontanería y los materiales de construcción: referencias de la infraestructura de la civilización contemporánea. Las figuras continúan poblando sus lienzos y dibujos pero se han convertido en meros gestos en un conjunto, permitiéndoles permanecer en este reino de lo simbólico.
Fine Young Cannibals muestra ese tipo de gestos figurativos, en este caso en forma de tres cabezas tatuadas que actúan como sustitutas de los caníbales epónimos. En el suelo hay varios tubos ondulantes y retorcidos, asomando entre el trío de cabezas y unidos a pila de ladrillos, con una de las lenguas de las cabezas clavada en el tubo. Esta disposición aparentemente irónica de volúmenes y materiales de construcción también tiene su eco en otra composición, I Used to Love Her. Representando la cabeza de una mujer entre una serie de tubos, listones de madera y una mano agarrando una herramienta (brotando todos ellos de una gran pierna colocada más abajo), la pintura presenta una relación similar entre los elementos humanos y estructurales. Ambos nacen de una pincelada igualmente dura y gruesa, otorgando a las figuras icónicas una apariencia tan inerte como la de los objetos entre los que están desperdigadas.
Otra de las pinturas del artista ahonda aún más en la trascendencia de la iconografía de Griffin es Icarus. Más centrada en la narrativa, Icarus representa los restos de un accidente aéreo, envueltos en llamas, mientras los supervivientes se abren paso entre los escombros. El título establece una conexión entre el mito griego y el desastre representado. Tanto en la historia como en la imagen, la tecnología se convierte en un signo del orgullo desmedido de la humanidad y provoca su perdición. La pierna robótica sobre la superficie de la imagen hace que la conexión sea aún más clara, pues su forma híbrida se refiere a la tecnología fracasada y a las alas de Ícaro, creadas por la mano del hombre. La aplicación de este conocimiento tanto a Fine Young Cannibals como a Used to Love Her pone al descubierto las intenciones de Griffin. Al igual que en Ícaro, ambas obras apuntan al conflicto entre la humanidad y sus creaciones. La idea pura, icónica, de humanidad, se enfrenta a la tecnología y a las estructuras de las que nos rodeamos. El artista plantea la cuestión de si estos avances de la modernidad han superado a la civilización, provocando la deshumanización de nuestra sociedad global y, en consecuencia, convirtiéndola en inhumana. (AC)
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