A diferencia de la mayoría de los artistas cubanos que han gozado de reconocimiento internacional en las últimas décadas, Diango Hernández se graduó en el Instituto Superior de Diseño Industrial de la Habana (ISDI) y no en el Instituto de Arte de dicha ciudad. Pero es precisamente su formación en diseño lo que ha demostrado ser crucial para infiltrar un sistema de arte basado en la producción y diseminación de objetos que, tomando los ready-mades de Duchamp como justificación fundamental de licencia artística, a menudo ha dependido de poco más que de un buen diseño para ser considerado valioso.
Cuando el miembro fundador del colectivo de artistas Gabinete Ordo Amoris (1995-2003), Hernández se preocupaba no por el valor de mercado inherente a los objetos artísticos, sino por el conferido a los objetos cotidianos, que surgen a espaldas de la economía de mercado para apoyar la creación artística de los artículos más básicos. Gabinete Ordo toma su nombre de la mezcla de filosofía agustiniana (Ordo Amoris) y de la manía Dadá de coleccionar (como en Cabinet de curiosités) Su verdadero objetivo resultó ser la investigación antroposocial de la “cubanidad” contemporánea, convirtiéndola en su práctica característica, presentando colecciones de objetos hechos a mano que surgían como parte de la cultura provisional del “período especial” del país. ’
Tras la disolución del colectivo en 2003, Hernández cambió su metodología de trabajo, que dejó de ser una museografía del presente para convertirse en una arqueología del futuro, mezclando objetos encontrados con objetos creados por él en montajes de uso indeterminado, o en entornos con cierta atmósfera surreal. Bebe de Mis Rosas (2006), a la vez que muestra los símbolos de tranquilizadora domesticidad (la chimenea, la mesa, la lámpara), desbarata las sensaciones de comodidad que suelen producir este tipo de entornos yuxtaponiendo imágenes extrañas, como la de una rosa sangrante. La disfuncionalidad de la escena contribuye a una crítica silenciosa del reino de los objetos en la que suelen caer la mayoría de las representaciones culturales, a menudo ayudadas por el diseño, sea bueno o malo.
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